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La Investigación de
Incendios Forestales
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Como en todas las
disciplinas de investigación criminalística, en el caso de los
incendios forestales, pueden quedar vestigios que identifiquen a su
autor o autores o sirvan para caracterizar una actividad incendiaria
recurrente con vistas a resolver todos los siniestros imputables a un
mismo autor.
Dichos vestigios
son siempre útiles, a veces muy útiles y en algunos casos
imprescindibles. |
Por tanto, su
localización, preservación y levantamiento, han de estar rodeados de una
serie de cautelas, formalidades y garantías que eviten su alteración y
subsiguiente inutilización como medio de prueba.
La pluralidad de
medios que intervienen en un siniestro forestal hace muy fácil que dichos
vestigios se vean alterados o incluso desaparezcan. Esto es inevitable en
unos casos o perfectamente evitable en otros.
Para el personal de
extinción, que por razones obvias son los primeros en acceder a pie de
fuego, los mandamientos son:
1º. No tocar.
2º. Preservar y
comunicar.
En la medida que los
mandos de extinción vayan generando costumbre en su efectivos, de
respetar cualquier vestigio relacionado con el origen del fuego y de
realizar los primeros actos de preservación, la primera parte de las
garantías para la prueba material de la causa o del causante ya estarán
aseguradas.
El investigador
especializado tiene también mandamientos insoslayables:
1º. Localizar y
preservar.
2º. No tocar,
describir y fotografiar, para fijar la localización respecto de punto de
inicio.
3º. Saber cuándo debe
abstenerse de levantar, o practicar, el levantamiento con todas las
garantías, dejando constancia de ello en acta muy bien detallada.
NOTA. Si el vestigio
concreto entra en la esfera de otra especialidad que requiera
cualificación especifica, para mayor garantía, el investigador de lo
forestal debe abstenerse y dar paso al otro especialista. El
investigador que ofrece mayor garantía es el que sabe apartarse a tiempo.
Elementos de interés para incorporar a la prueba material
de la investigación:
1º. Medio de ignición
si lo hay.
2º. Acelerantes de la
combustión detectables analíticamente.
3º. Elementos con
huellas dactilares del autor o autores.
4º. Restos biológicos
en el medio y elementos personales del autor.
5º. Cualquier otro
elemento relacionable con el origen del fuego y su autoría.
Los elementos que por
razones objetivas no puedan ser incorporados a la prueba material, se
describirán y se deberán tomar fotografías con el mayor detalle posible.
MATERIAL.
- Guantes quirúrgicos
siempre, a veces conviene que sean estériles por óxido de etileno (restos
biológicos)
- Utillaje de acero
inerte o acero inoxidable, siempre lavados con agua destilada y jabón o
cualquier otro procedimiento de mayor garantía entre toma y toma.
(Pinzas, tijeras, bisturís, paletas, azadillas, punzones, etc.).
- Imán y plástico
alimentario.
- Recipientes acordes
a cada necesidad, en algunos casos estériles. Para muestras de terreno
con posible presencia de hidrocarburos es muy recomendable usar envases
de cristal con goma para cierre hermético.
- Neveras portátiles.
- Bolsas de plástico
con cierre hermético y sobres con air-bag.
- Laca.
MEDIOS DE IGNICIÓN.
El medio de ignición
mas sofisticado y de mayor empleo en el inicio de los fuegos es el
mechero o encendedor, y como es natural, este vuelve al bolsillo. No
obstante, en ocasiones se localizan los restos de elementos como
colillas, cerillas, partículas metálicas, mechas o restos de los
artilugios más variados. No hay un tratamiento único para tanta
diversidad por lo que se reseñan los más habituales.
- Colillas, cerillas,
papeles u otros elementos carbonizados que objetivamente constituyan el
medio de ignición.
Suele quedar el molde carbonizado y este puede deshacerse durante la
recogida siendo totalmente inútil. Con laca puede fijarse su estructura
antes de recogerlo. Salvo que constituyan partes de un medio de ignición
en incendio provocado no suelen recogerse. Si conviene recogerlo,
observar las precauciones generales y depositar en envase limpio,
precintado y etiquetado.
- Elementos
consistentes.
Son frecuentes los restos de bengalas, carcasas de fuegos de artificio y
elementos de parecida consistencia. Recoger con las precauciones
generales y depositar en envase limpio, precintado y etiquetado.
- Incendios causados
por proyección de fragmentos candentes no detectables microscópicamente.
Determinadas actividades como la soldadura, el corte con sopletes y
radiales, averías en sistemas de frenado de trenes, etc., dejan como
vestigio en los puntos de inicio, pequeñas partículas no detectables
microscópicamente y que algunas son de micras. Suelen ser de hierro y por
tanto adheribles al imán (1). Para recogerlos basta cubrir el imán con un
plástico que no pueda aportar contaminación alguna y acto seguido se
rastrea el punto de inicio. Para envasarlo basta retirar el imán y las
partículas se desprenden.
(1). No es frecuente
otro tipo de metales en el origen de los siniestros. La falta de
adherencia al imán solo dejaría como alternativa la toma de muestra
superficial o el tamizado.
- Papeles
parcialmente quemados utilizados como medio de ignición, como parte de
él, o como simple combustible de iniciación.
Son muy interesantes
por cuanto existe la posibilidad de que presenten huellas dactilares aún
cuando su extracción sea muy complicada para los especialistas. Debe
evitarse la manipulación y es aconsejable que sean los especialistas en
huellas (peritos en dactiloscopía), quienes los levanten o hacerlo bajo
sus indicaciones. En otro caso, conviene preservarlos en envases rígidos
transpirables.
Como norma, el
incendiario parte del presupuesto de que todo quedará reducido a cenizas,
pudiendo cometer el error anterior o el de emplear papeles con textos que
nos acerquen a él, siendo esta otra de las razones para preservar
debidamente dicho vestigio.
- Incendios de origen
eléctricos.
Por rotura de conductores, por caída de apoyos, por contacto directo o
distancia crítica a los conductores, la vegetación forestal prende como
consecuencia del arco eléctrico subsiguiente. Una vez verificado que el
punto de arco eléctrico coincide con el de inicio del incendio, puede
ocurrir que el conductor sea utilizable, por tanto, cortar un fragmento
del mismo podría crear un quebranto innecesario. Conviene dejarlo a
criterio del Juez que deba entender del asunto en la fase de instrucción.
En el caso de que el
tramo con puntos de contacto e indicios de arco sea desechable, se
asegurará su incorporación como evidencia material, bastando los útiles
de los propios operarios de la compañía que de inmediato acudirán a
reparar.
Además de los
conductores del tendido, la vegetación afectada y el suelo pueden
presentar indicios. Trozos de rama con quemaduras internas y el típico
recorrido del "gusanillo" del arco pueden aportarse. Cuando el contacto
es prolongado con el suelo, suele producirse el "hormiguero" o punto
donde se funden las piedras y el suelo, quedando una especie de agujero
vitrificado. Extraído con útiles adecuados puede aportarse como evidencia
física.
Sigue en la siguiente página..
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